jueves, 17 de noviembre de 2011

Las consecuencias.

No debí adelantarme.
No debí haberle preguntado.
Lamentablemente para muchos, no me gustan las sorpresas ni que me mantengan a la expectativa. Si algo me ha caracterizado es que me gustan las cosas sin rodeos, directamente; y hoy sufro las consecuencias.
Una buena noticia para ella ha sido una no muy buena para mí; darme cuenta de que las cosas no han salido como yo lo planeo es muy difícil, pero cuando esas cosas involucras a la persona de la que te has enamorado, créanlo, es muy doloroso.
No sé si fue bueno que me lo dijera ahorita, o si me lo hubiera dicho mañana, durante mi fiesta de cumpleaños. Pero, independientemente de esto, duele igual de intenso.
No quiero culparla ni ponerla como la mala del cuento, porque no lo es. Ella tiene una oportunidad, y si esa es la indicada y la va a hacer feliz, es mejor hacerse a un lado; pero no va a ser fácil cuando después de cierto tiempo pasó de ser una mejor amiga a alguien tan importante en tu vida, a alguien que no quisieras soltar nunca, y que quisieras pasar todo tu tiempo con ella, dar todo, incluso tu vida.
Nunca me sentí tan triste, tan derrotado, como si hubiera fracasado.
Cómo quisiera dejar todo, cancelar mis planes, irme al punto más alto del mundo y gritar de coraje, llorar de rabia e impotencia, sacar todas y cada una de mis frustraciones, y regresar sin ningún tipo de dolor, y que ella se diera cuenta que no pasó nada.
También quisiera estar frente a ella y gritarle a los cuatro vientos que la amo, que es mi todo, que ella es la persona que estaba buscando, que con ella estoy bien, que me siento completo, vivo; que cada minuto, cada segundo de mi tiempo ella está en mis pensamientos y que haría hasta lo imposible por verla feliz; pero sé que eso tardará mucho para que dé el siguiente paso.
Si ella es feliz, yo seré feliz, aunque haga un sacrificio tan fuerte, tan triste y tan doloroso para mí, como es el hacerme a un lado.
Por lo pronto, la lección es clara: No debí adelantarme, no debí haberle preguntado.

sábado, 15 de octubre de 2011

Las salidas frustradas

Me desespero. Cada fin de semana es casi lo mismo. Después de una semana de trabajo, hay un momento en que quiero salir y distraerme en otras cosas, dejar de lado por un momento (aunque no completamente) mis tareas y responsabilidades. Pero tengo un defecto: No me gusta hacerlo solo. No es lo mismo. No es igual. Es lo más aburrido que se puede imaginar. Todo termina antes. Se termina la película, me acabo el café y con esto concluye todo. De regreso a la casa, para volver a la rutina y esperar a que vuelva el lunes.
Siento que estoy pagando algo que no hice en mis tiempos de estudiante: Salir, hacer amigos, distraerme. El hecho de seguir las reglas y las convenciones sociales me obligaron a dedicar mi tiempo y mis energías al estudio. ¿Fiestas? Ni hablar, ¿Salir? Imposible, hoy me doy cuenta de que es difícil, que mis amigos tienen otras responsabilidades o planes, y en los que es difícil entrar.
No quiero decir que siempre tienen que estar conmigo, pero cuando te das cuenta de que algunos nunca pueden, me pongo a pensar en qué aburrida se está convirtiendo mi vida. Tal vez no sea el alma de las fiestas, no sea muy tomador, ni el simpático del grupo, que pena que no lo sea, de lo que me estoy perdiendo...

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Hacer amigos

Quizá para muchos resulte raro que lo diga, pero hacer amigos, verdaderos amigos no es fácil.
Puedes tener muchos conocidos, compañeros de trabajo, de juerga, de vista, pero pocos a quien puedes considerar amigos.
Hoy reafirmé que cuento con la amistad de una persona muy especial para mí.
No la conocí hace poco, pero antes la relación no pasaba del compañerismo, de la colaboración; ahora, cuando nace el deseo de ayudar, de apoyar cuando el camino se llena de piedras, es cuando te das cuenta de que no son muchas las personas a las que le echas la mano de corazón, y hoy se dio esta situación.
Para que alguien pueda considerarse mi amigo, mi verdadero amigo, en este caso amiga, deben existir muchas cosas, entre ellas la empatía y la confianza, sumado a una inmensa alegría, una buena vibra y una visión positiva de la vida; y sobre todo, que esa bella actitud se adereza con una sonrisa que contagia hasta al más sombrío de los seres humanos, incluyéndome.
Que esa amistad, gran amistad, dure para siempre; hagamos todo lo posible para conservarla.

martes, 13 de septiembre de 2011

Un día intenso...

Un día intenso desde el principio.

Empezó muy bien, hoy soñé con ella. De nuevo. Verla, aunque sea en mis sueños, es una gran alegría. Descubro que cuando estoy con ella, ya sea en la realidad o en el sueño, me siento bien, pareciera que se detiene el tiempo y que el alma se tranquiliza, después de las vicisitudes de la jornada previa.
Su sonrisa me enloquece, su mirada me enamora. Sus ojos son una puerta a un universo que es indescriptible para mí, porque lo considero perfecto, ideal. Ahí me siento pleno.
Pero como todo sueño, tiene un final.
Un despertar que se convierte en algo tan fatídico como una ausencia, que me hace gritar por dentro por perderla un momento, aunque haya sido en un sueño.
Sé que la volveré a ver, es lo que ansío a cada momento de mi vida; a cada segundo espero el momento de verla en una conversación de messenger, en su portal de Facebook; no sé si esto es lo que se llame estar enamorado; pero si es así, no queda más que reconocer.

Ah, y también llovió hoy...

lunes, 12 de septiembre de 2011

No sé por qué, pero esta canción siempre me pone de buenas...

Para empezar

Vaya...
Hace 4 años dejé un blog en la deriva... navegando con bandera de abandono por la vida de los códigos binarios. 
Hoy, he decidido emprender una nueva aventura, esperando ser constante. 
No esperen un blog donde me ponga a analizar las noticias, o convierta esto en un espacio de análisis periodístico; porque no lo será (completamente); tampoco esperen un blog en donde cuente mis cosas personales y empiece a sacar el romanticismo que tengo escondido, muuuy escondido, porque tampoco lo será (completamente)
Quiero decir que aquí escribiré de todo: De lo que se me ocurra cuando estoy en la calle, de lo que me pase, de lo que piense y sienta; sea algo personal (que valga la pena mencionar) o del trabajo (que también lo valga)
Por eso titulé el blog así: Lo que me pasa en el camino, este gran camino que se llama vida.
Ojalá les guste, y a mí también.
Saludos.